Capitulo 2 "En Una, En Cualquiera"
Pero en fin tenia mis primeros 25 y corría los 2000 quien sabe cuanto, el mundo era pre pandémico y acelerado, tenías al alcance de la mano todo. Hacía 3 años que vivía como freelance, había logrado posicionarme en el mundo del Arte, era modelo y pintaba, Mi cara era exhibida en las autopistas y en cada Galería de Arte de la ciudad. Porque lo más importante de esos ambientes era figurar.
Tenía complejos con mi cuerpo y aun no me podía amar frente al espejo sin notar cada defecto de mi cara, en las fotos veía que podía haberme podido retocar.
Tenía la misma cantidad de problemas con mis padres como con las drogas, aunque ninguna se podría comparar. Mis padres me daban un mínima cuota que me servía para pagar el tallercito de Almagro y el Monoambiente en Palermo, y lo demás me lo garpaba yo, el pucho, las drogas y los eventos en los que tenía que figurar. Aun así no vivía mal, al contrario… Pero mi relación con los hombres se llevó mucho más.
No sabia que era sentir que me quisieran bien, me conformaba con idealizar con que alguien me quisiera amar.
Salía con Victor, Nazareno y un tal Franco.Uno más pelotudo que el anterior, Franco al menos me quería, los otros nose. Solo se con cada uno me hacía la novia. Me comportaba como ellos querían que lo hiciera, sobre todo era muy sensual, quería conquistarlos a costa de todo incluso de mi propia salud. Principalmente de Nazareno, él era un cantante bastante conocido, la había pegado con un par de canciones ese verano y se hablaba de él de manera recurrente en muchos lugares. Yo sabía que era su fija para coger.
Lo que no entendía era porque sentía que los necesitaba, porque no podía decir que no,
que no a su deseo de coger que yo creía corresponderles también. Porque no ponía un freno ahí… porque sentía esa necesidad de validación. Estaba obsesionada con verme bien, sentía que mi trabajo me lo pedía, pero también había un poco de convencerme de eso también.
Salia con Aaron, un mantenido por sus viejos que cultivaba porro
Me obsesioné con él como me obsesionaba con todos, quería arreglarlo, un poco envidiaba que no hiciera nada de su vida. Aaron era alcohólico y yo empecé a serlo también, por primera vez me sentía libre con alguien. Me sentía volar entre porros y barriles de birra. Creía que era el amor, él se quería casar conmigo y yo le decía que no. El se burlaba de mí con sus amigos y frente a mi mientras nadie entendía como una mina como yo estaba con un pelotudo como el. Todos mis amigos me lo confirmaron cuando cortamos, o mejor dicho cuando yo logré cortar con el. Era insoportable lo insegura que me sentía, no lograba ver lo mucho que era para ese pibe que en su vida hizo algo por mi o por el mismo. Al fin y al cabo ninguno de los dos nos queriamos a nosotros mismos.
Una vez salimos a comprar más alcohol, él dejó el auto fuera de su casa y yo subí a esperarlo, al cabo de unos minutos en los que él no salió, dos hombres estaban de cada lado del auto apuntandome con un arma, baje del auto y comencé a gritar. El muy valiente cerró corriendo la puerta de su casa para que no pudieran entrar dejándome afuera con los ladrones. Me robaron todo, pero él no fue capaz de abrir la puerta o quedarse conmigo afuera cuidándome.
Al comienzo por supuesto lo justifique, pero algo dentro mio entendió que no iba a cambiar mas, que no era alguien con quien podría contar. Poco a poco me empecé a alejar y me di cuenta que podía estar con quien yo quisiera aunque en ese momento solo quería estar con él. Era adicta a su desprecio constante, a que me dijera todo lo que no hacía bien, más de una vez me grito yo tenía el impulso en esa relación de querer saltar de un auto en movimiento.
No importaba todo lo mal que me hiciera o lo tóxico de ese vínculo repleto de drogas y mucho mucho alcohol. Yo no sabía salir de ahí porque no sabía ser otra cosa que su novia. No conocía nadie más, no tenía otros amigos que no fueran los suyos, pero a su vez era tan inteligente que no lo podía notar, ahí fue cuando decidí dejar el trabajo mediocre que tenía como secretaria y lanzarme al mundo del modelaje, una agencia vio mis fotos y me contrató. Aaron no podía tolerar que no fuera más parte de su mundo y trataba de acaparar todo el mío, iba a buscarme, me esperaba en casa, se esforzaba por cambiar. Yo volvía drogada y borracha después de largas fiestas con ejecutivos que me querían levantar y con algunos estuve sin que Aaron se pudiera enterar.
Por fin sentía que la gente me miraba y les parecía hermosa, por fin podia ser alguien sin depender de el.
Mis amigas eran iguales, todas estaban en modo perra, diosas y los 20 nos iluminaban desde el Ojo. estábamos bendecidas,las drogas nos llovían y las oportunidades también. Pero ¿cuánto tiempo puedes vivir entre el vacío de la infelicidad y el dolor de una herida abierta?
Comencé a alejarme de todos, estaba cansada, el trabajo me consumía y por mucho que me gustaran las drogas no lograban bajar mi nivel de estrés, comencé a tener problemas vaginales que hacían que no quisiera volver a estar con nadie más, ni siquiera con Aaron. Detestaba a todos,me detestaba a mi
Me daba bronca todo lo que permití, me dolía saber que no me protegí y tampoco sabía como hacerlo solo que ya no podía mas, un segundo mas podía estar ahí.
Pasaron los meses, me enfoque solo en mi carrera y seguir creciendo como artista.volqué toda esa frustración en mis cuadros que reflejaban dolor, el dolor de no poder limpiar lo que se pudría por dentro.
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